Imagen: cortesía de Maria von Humboldt

El ejercicio del Autorretrato naturalista, aunque sólo sea físico, nunca escapa al engaño, falsa o sincera humildad, narcisismo … ¡presuntuoso afán gallinaceo!

Cuando hace unos pocos días, una amiga, buena, observadora y gran aficionada al retrato ornitológico, envió una descripción de mi efigie al gabinete artístico del zoológico, cavilé: ¡objetiva y concisa! ¡Me reconozco!

“Ahora imagina que tuvieras el pelo así [vid avatar de la derecha] (te podemos poner una peluca romántica). Entonces sí se parece bastante, la frente ancha, los ojos risueños y soñadores, los labios finos, el corte de cara y la barbilla hacia adelante, ¿no?”

Muito Obrigado, Camille d'O.