<A modo de disculpa para mis ocasionales lectores, si jamás tuve más de una.>

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Sospecho que en este otoño las brujas de los bosques de Zugarramurdi han danzado a culo pajarero pensado en mi o que alguna semidiosa dardanélica, hija de mortal, susurrara al oído de su padre durante un banquete en el Olimpo para que en estas últimas semanas siempre me fuera concedido impedimento para escribir. Y yo simple materia no puedo violar las leyes de la física.

Las dos brujas de Hans Baldung

Primero fue una infección pulmonar de aúpa, luego un resfriado siberiano. Ya sólo me falta una gripe aviar española y todo habrá terminado. Más se perdió en otras ocasiones.

Parecía recuperado cuando mi viejo DELL me abandonó. Como no quiero parecer tonto, tuve que regatear en los bazares de hierros para sustituir a mi querido amigo. Pero aquí no terminaron los incordios, resultó que el nuevo sistema operativo del señor Gates --el cual nos cambia cada dos años-- ya no era compatible con mi antiguo router por lo que tuve que entendermelas con los mi compañía telefónica. Paciencia Infinita.

Hoy había reservado en mi agenda todo el día para abrillantar un poco mi Coctelera. Me apetecía un Margarita, que mis labios saborearan el contraste entre el tequila y la sal. Pero el destino me ha vuelto a sabotear unas preciosas horas. Se ha estropeado el sistema de calefacción, y con mis manitas de fontanero polaco he tenido que practicar el bricolaje casero, mi pasión. Siempre falta aquella herramienta, aquel tornillo especial que no encuentras en la ferretería de la esquina. La segunda ley de la termodinámica es inviolable los sábados por la tarde.

Wyoming, territorio de lobos. "The Tetons--Snake River" , by Ansel Adams
Records of the National Park Service.

Pero no todo ha sido tendencia al desorden en estas ultimas semanas, me he enterado que los lobos son más inteligentes que los perros. Unos muy sesudos científicos de Harvard, Duke y otras universidades han publicado un artículo en Animal Behaviour en el que demuestran tras largos experimentos etológicos que los lobos son más espabilados que los perros y otros animales de compañía.

Eduard Punset sostiene que ya lo sabía por su perra Pastora y que tantos experimentos eran innecesarios.

Además su labradora ya le advirtió que los monteros de la Valle de Arán no hallarían a la osa Hvala --bautizada Gracias, en croata -- porque ya estaba hibernado.

¡Los hay con suerte que violan todas las leyes!