El aura (artículo ampliado)
Subí hace unas semanas en bicicleta a Montjüic para no perderme la expo de Duchamp, Man Ray y Picabia en el MNAC, y debo confesar que el esfuerzo no me cundió demasiado.
Son obras divertidas, boutades dadaístas, pero artísticamente emocionan poco, excepto alguna pintura de Duchamp -las que experimenta sobre el movimiento- y algunas fotos de Man Ray, muy conocidas y que se pueden encontrar en Internet.
Bajando del MNAC entré en el CaixaForum, y me encontré una expo temporal sobre Prato y el Quatrocento. Eran obras en préstamo del Museo Francesco M. Datini, pero había dos Fra Filippo Lippi que emocionaban. Entras en la sala llena de cuadros y retablos de los diferentes talleres toscanos, pero la vista se va directamente a estas obras que tienen aura.
La excusión valió la pena sólo por estos pequeños momentos sublimes. Una sensación que también experimenté el pasado otoño cuando fui a Montserrat y visité el Museo de Arte. Allí hay un pupurri de todo, pero sólo contemplar el San Jerónimo Penitente de Caravaggio te alegra el día.
Se anuncia para este otoño en el CaixaForum otra expo sobre los Uffizzi florentinos. Esto son ya palabras mayores, aunque no creo que salgan grandes obras de la pinacoteca toscana. Veremos.
He visto otras expos, Olafur Eliasson -el de la cascada en el Puente de Brooklyn- en la Miró y Alphonse Mucha en el Caixaforum pero son sólo para ocupar los sábados por la mañana.
Pero este sábado, después de tomarme un chocolate caliente en el Sampaka de la calle Consell de Cent, entré casi por casualidad en la galeria Manel Mayoral (nº 286) donde se exponen ¡¡35 Picassos!! Todos autentificados y comentados por Maya Picasso, la hija que el malagueño tuvo con Marie Thérèse Walter.
Sólo abrir la puerta de cristal, cualquier mirada se serena ante un paisaje azul de Horta de Sant Joan que el artista dibujó a carbón y lápiz cuando sólo tenía diecisite años. Curiosamente es la única obra que no está a la venta dada su rareza.
La galería exhibe un poco de todo, grabados, dibujos,pinturas o dedicatorias personales que Picasso nunca se negaba a estampar para los amigos y que los herederos acaban vendiendo.
Un par de curiosidades. Un dibujo satírico representa a Sebastià Junyer, amigo de correrías barcelonesas del artista, en una escena erótica con dos prostitutas en la que Picasso escribió con guasa en catalán Trieu i remeneu. O el gouache Homme et femme, de 1967, donde dos cuerpos se entrelazan apasionadamente.
Muy recomendable.


Yo... dijo
...el sábado subí al monte con mi viejo Land Rover y un remolque enorme a por leña de un clareado de árboles que había pedido a los de Medio Ambiente e hicieron. Me acompañó medio pueblo, una "manada" de analfabetos sociales(creo que así se les llama, ¿no?) que no saben siquiera que Picasso era un...¿un? ¿un coche?...
Bajamos veinte mil kilos de encina ya cortada en troncos de medio metro, bebimos vino de León a morro, yo volqué el remolque una vez ya cargado en una maniobra difícil y con el vino aportando lo suyo, nos reímos, comimos chorizo, salchichón, pan, más vino, jamón. Y no veas esa cuadrilla de "bárbaros" y yo lo que pudimos reír. Pero claro, no les conté que al tiempo que nosotros hacíamos de vulgo mundano hay por el mundo personas que, gracias a ellas, hacen que todos seamos mejores, más persona, porque hablan de Caravaggio como un coleguilla mientras filosofan sobre el trazo de sus pinceladas.
Gracias por abrirnos los ojos.
Ah, yo soy de esos que comentan su triste vida.
Y también recomiendo mi plan, deja que sea presuntuoso un pelín porfi.
6 Octubre 2008 | 02:18